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Internet de las cosas: vivir en un ecosistema digital inteligente

Un término que ha cobrado fuerza en los últimos años es el de IoT por sus siglas en inglés: Internet of things, precisamente traducido como el Internet de las Cosas. Éste concepto supone una fascinante red de dispositivos inteligentes (D2D, dispositivo a dispositivo) que estudian nuestros hábitos y son pasibles de nuestras programaciones para optimizar nuestros tiempos, nuestros usos del espacio privado y público (ya existen muchas experiencias de semáforos inteligentes). En definitiva, la mejora en nuestra calidad de vida.

La metáfora es clara: hablamos de un ecosistema digital. La multiplicidad de los objetos con los que interactuamos día a día dialogan entre sí, y buscarán un equilibrio de funcionamiento en base a los hábitos del usuario. Éste será el ciudadano, el dueño de su casa, el oficinista, el cliente de supermercado, todas las facetas en las que nos vemos envueltos en la vida diaria. Toda la información recopilada, alojada en una nube que resguarde nuestras operaciones, es la que habilita todos estos entrecruzamientos inteligentes.

La imagen ejemplo que suele ilustrar dicho fenómeno es la siguiente. Una persona llega de trabajar, abre su heladera. El propio dispositivo alerta que sus provisiones de frutas están agotados. Previa consulto del dispositivo a al dueño (o no, porque dicho proceso está automatizado), desde la propia heladera se realiza un pedido al supermercado. Al sentarse a cenar, la televisión se prenderá y pondrá el programa que el usuario ve todos los días en dicho horario, conociendo sus hábitos. Por último, al irse a dormir, sabiendo que el dueño de casa acostumbra a dormir 8 horas y que al día siguiente despertará a las 8, la propia luz se apagará. El siguiente video también puede ser de ayuda para entenderlo:

Contenido web de vídeos titulado: Windows Internet of Things (IoT)

Queda claro que este proceso ya funciona, nuestros dispositivos móviles se han convertido en pequeños controles universales. Ya sabemos que hoy nuestro móvil centraliza buena parte de nuestra información y la intercambia con otros dispositivos en nuestro hogar, pero cada vez más aparatos interactúan entre sí, relegando los celulares y tablets al monitoreo de estas interacciones. Se produce entonces un nuevo orden de nuestros dispositivos.

La internet de las cosas implica un cambio radical en nuestra vida cotidiana. En la medida en que irrumpe silenciosamente en nuestras vidas, estamos experimentando una nueva etapa de la revolución tecnológica acelerada en la que estamos inmersos. En escencia, la IoT son cuatro puntos: objetos, conectividad, datos y análisis. El poder garantizar estos elementos y su correcto relacionamiento multiplica exponencialmente las posibilidad de aplicación de esta tendencia hacia los distintos aspectos de nuestras vidas.Al tiempo que esta se asienta en nuestro día a día, también apreciaremos su correlato en las oficinas, las grandes industrias (ya existe la IIoT o Internet de las Cosas Industriales) y las distintas organizaciones que hacen a nuestra cotidianeidad. Resulta clave por ello seguir al tanto de estas nuevas formas de relacionarnos con y a través de la tecnología para aprovechar al máximo lo que esta pone a nuestro servicio.

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