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El arte de innovar

Todavía recuerdo cuando unos largos años atrás, cada vez que planificábamos, diseñábamos o desarrollábamos un nuevo software con fines de mejorar algún aspecto de las empresas, tomábamos una serie de artefactos o componentes que ya habíamos desarrollado en ocasiones pasadas y construíamos una nueva plataforma con algo de ayuda. Al fin y al cabo, cada vez que comenzabamos un proyecto nuevo de desarrollo de software, el proceso era similar al de construir un nuevo edificio desde cero: algo se reutilizaba pero casi siempre, se volvía a reinventar la rueda.

Durante los últimos años la adopción tecnológica ha pasado a ser un generador de valor importante, una ventaja competitiva, la razón por la cual dar un paso a la excelencia operativa. Esto además, fue acompañado de la necesidad pedida a gritos por parte de las personas de optimizar sus trabajos, de mejorar las condiciones de acceso a la información de sus equipos y por sobre todas las cosas de planificar un crecimiento sostenible acompañado de las mejores herramientas que sitúen a la organización a la vanguardia o al menos a la par de las demás.

Recuerdo aquellas épocas dónde solo encontrábamos tecnología en nuestros trabajos y era impensado que cada persona lleve consigo más de dos, tres o hasta a veces cuatro dispositivos a toda hora en todo lugar. Esto indica la capacidad de acceso a la información que tenemos hoy en día, con las posibilidades de utilizar no solamente internet sino información clave de nuestros trabajos en cualquier momento y lugar. Cada persona que aporta su grano de arena en mantener una organización conectada y digitalizada  hoy lleva en sus manos una llave muy importante, la del motor de cambio, la que abre las puertas de la innovación.

Pero entonces ¿cómo planificamos la innovación desde un impulso tecnológico?

A mí criterio y por mi experiencia de trabajo en diferentes industrias y organizaciones, existen posibilidades de innovación que se asemejan a los pasos que todos deberían dar para ir en busca de un cambio. La planificación de la innovación podríamos dividirla en dos fases; una primera, que involucra la evolución tecnológica o mejor conocida por la actualización o renovación de tecnología obsoleta (por ejemplo la tendencia de llevar a las empresas a la nube); y la segunda, aquellos proyectos que darán un distintivo y provocarán un cambio que incluso podría situar a las personas a la vanguardia en sus actividades. Así es como creo que cada uno debería entender la innovación y también como siempre existirán en mayor o menor medida diferencias o alternativas a la hora de innovar.

Hacer acuerdos con proveedores de tecnología reconocidos como “early adopters” o “los primeros en adoptar” resultará en una ventaja competitiva y un acelerador de innovaciones. Teniendo en cuenta que el tiempo es nuestro bien más escaso y que ha llevado a más de un modelo de negocio a las ruinas, buscar aliados en tecnólogos que estén algunos pasos adelantados y con experiencia comprobable en las tecnologías que van llegando al mercado es una decisión clave y que hoy en día no debería faltar a menos que en nuestras cocinas tengamos todos los elementos para hacer nuestro propio banquete.

Por otro lado, es muy importante involucrar a todas las áreas en los procesos de cambio, en actividades de adopción de nuevas tecnologías, en realizar reuniones que permitan entender por qué y cómo tenemos que continuar subiendo escalones hacia algo que aún no sabemos a dónde nos llevará pero que la intuición a veces marca ese nuevo movimiento que se irá acomodando con el tiempo. Desarrollar prácticas de gestión del cambio enfocadas en la adopción de innovaciones podría ser fundamental tanto como desplegar herramientas que ayuden al desarrollo del conocimiento colectivo y el intercambio de ideas que deriven en nuevas estrategias de innovación o simplemente en mejoras de procesos del día a día basada en nuevas relaciones fundamentalmente impulsadas por el intercambio de conocimiento.

Lejos quedó entonces esa etapa de edificar desde cero. Hoy contamos con estructuras ya desarrolladas y una oferta amplia accesible por todos los líderes de negocios, que pueden ser evaluadas por todas sus áreas en base a sus necesidades de evolución. Nuestro trabajo ya no es meramente un eslabón técnico aislado del resto de la organización. Hoy como nunca, la innovación puede ser un proceso planificado y organizado con bases firmes en lo previamente innovado. Nuestro rol es ahora el de armonizar los procesos de ingeniería de software con las problemáticas organizacionales en busca de la vanguardia y desde ahora, no como aquel pasado, innovar sobre lo innovado.

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